Un cargador de un celular es más complejo de lo que parece ya que tienen chips en su interior donde almacenan pequeños firmwares que les permiten trabajan en conjunto con un smartphone, enviándole la electricidad justa que necesita y que son capaces de aguantar las pilas que lleva instaladas.

Ahora bien, solo hace falta un dato modificado dentro de un firmware manipulado para que el cargador le envíe tanta energía al celular que, termine saltando por los aires tras una pequeña explosión, o bien se queme por completo por culpa del extra de energía que le mandamos sin poder soportarlo.

Esto último es lo que hace BadPower, enviarle a nuestro teléfono más energía de la que permite para que colapse, se queme o explote, provocando incluso pequeños incendios.

La buena noticia dentro de esta amenaza es que los atacantes deben tener acceso directo al cargador para modificarlo y provocar los daños posteriores en nuestra terminal, por lo que las posibilidades de sufrir un hackeo de estas características se limitan bastante.

De momento, la única forma que tenemos de protegernos de este tipo de ataques es instalando firmwares que eviten a este BadPower. Aunque los responsables del estudio comentan que, por desgracia, una buena cantidad de estos cargadores probados no ofrecen la posibilidad a los usuarios de instalar esos updates, por lo que podrían quedar expuestos para siempre a un ataque de estas características.

Fuente: Tecnoxplora