Viviendo en una gran urbe como Buenos Aires aprendemos algunas cosas de forma por demás rápida: mirar a ambos lados al cruzar la calle, hacerle preguntas díficiles a los vendedores que hablan rápido y evitar los barrios y zonas peligrosas (tanto dentro de los límites de la ciudad como en los suburbios).

Pero, durante la última década comenzamos a vivir cada día mas online, en ese universo digital lleno de posibilidades. Y empezamos a encontrarnos con la versión digital de un barrio peligroso, con un vendedor online siendo que ahora se trata de un bot al cual ni siquiera le podemos ver a los ojos, y con el tráfico digital que puede ser tan peligroso como el del mundo real.


Dado que Octubre ha sido reconocido oficialmente como el Mes de la Concientización en Ciberseguridad tanto para las empresas como el común denominador de los usuarios, les dejamos listadas algunas reglas simples para mantenernos seguros en nuestra vida online diaria.

Todos los tips, brindados a continuación, son accesibles para todos los usuarios, independientemente de su experiencia a nivel técnico.  ¿Listos? ¡Comencemos!


1. Evitemos el uso de las redes WiFi públicas tanto como sea posible. Sabemos que el atractivo de una conexión a Internet gratuita es díficil de resistir, especialmente para aquellos que poseen una línea celular con datos restringidos o chips pre-pagos. Pero lo gratuito puede terminar costándonos demasiado ya que la mayor parte de las redes WiFi públicas tiene poca o ninguna segurización en su tráfico de datos, lo que las vuelve el blanco perfecto para que un cibercriminal obtenga nuestros datos personales u otro tipo de información sensible.


2. Utilicemos un servicio de VPN siempre que sea posible pero sobretodo si nos conectamos a Internet mediante una red WiFi pública. De esta manera, el tráfico de datos queda completamente encriptado y anónimo para cualquier tercero que quiera 'pescar' nuestra información de manera ilegal.


3. Seamos cuidadosos con lo que compartimos online. Si bien las redes sociales son negocios muy rentables debido a que sus usuarios comparten todo tipo de información (texto, fotos, videos, links, etc.), la información alojada en estas redes puede utilizarse con fines no tan divertidos.
Ejemplo: una familia postea en su perfil de Facebook o Instagram que están disfrutando de sus vacaciones en la Costa Atlántica o que están a punto de entrar a su cine o restaurante favorito. Este tipo de posteo revela que toda la familia está fuera de casa y no hace falta ser un hacker para obtener este tipo de información ni para adivinar qué puede suceder si se decide aprovecharla.


4. Instalemos un buen anti-malware y mantengámoslo lo más actualizado posible. La mayor parte de los usuarios lo instala pero no lo actualiza con la debida frecuencia. De más está decir que hay nuevas variantes de virus, troyanos y ransomwares cada semana.


5. Utilicemos frases de contraseña (passphrases) en lugar de contraseñas (passwords) en nuestras credenciales de acceso. Al hacerlo incrementamos de forma drástica su longtiud y complejidad, lo que dificultará sobremanera a cualquier hacker la obtención de la misma, incluso mediante un ataque de fuerza bruta. Recordemos que nuestras credenciales de acceso son la primera barrera de protección para nuestros datos.


6. Si, lo sabemos. Consume tiempo, no lo queremos hacer porque queremos estar haciendo algo más divertido y hasta pensamos que simplemente no puede haber una diferencia significativa de seguridad en tener la versión 10.0.1 o la versión 10.0.2. Pero al pensar así, dejamos nuestros equipos expuestos a vulnerabilidades en el código del software. Por eso, mantengamos actualizado el software de todos nuestros dispositivos.


7. El correo electrónico continúa siendo uno de los principales medios de propagación de malware. Si bien no podemos controlar lo que un remitente nos envía, si podemos controlar lo que recibimos. Un primer paso sería que evitemos abrir los mensajes procedentes de remitentes desconocidos, aunque no siempre será posible. El segundo paso consistiría en que deshabilitemos la pre-visualización automática de todos los mensajes.


8. El correo electrónico tambien continúa siendo uno de los principales medios de robo/estafa/fraude electrónico mediante la técnica de phishing. Es una muy buena práctica el que recordemos que ningún servicio, organismo gubernamental o banco nos solicitará las credenciales de acceso a nuestra cuenta o ni nos obligará a revelar algun otro tipo de información privada. De esa forma, nos mantendremos alerta y evitaremos que los cibercriminales roben nuestros preciados datos.


9. Deshabilitemos las conexiones Bluetooth o NFC de nuestros celulares si no las utilizamos. El dejarlas habilitadas pueden parecer inofensivo, pero se han descubierto y reparado multiples vulnerabilidades en el protocolo Bluetooth en sus más de 20 años de existencia y si bien NFC tiene un protocolo razonablemente seguro, el mismo ya se ha podido utilizar para estafas con tarjetas de débito/crédito contactless.


10. Por último, pero no menos importante, están los servicios de geolocalización en nuestros smartphones. En este aparatado Tinder, Foursquare, Uber, Snapchat y McDonalds son ejemplos de lo que sucede cuando no se toma la ciberseguridad en serio. Si bien podemos estar de acuerdo en compartir nuestra ubicación en tiempo real con Google o Apple, dicha ubicación también está disponible para otras aplicaciones y sitios web de terceros en forma implícita y no se trata de aquello que voluntariamente ya instalamos en nuestro teléfono. Por eso, si no lo utilizamos, desactivemos el servicio de ubicación GPS/A-GPS de nuestro teléfono.


Mantenernos seguros a niveles razonables en nuestra vida online diaria no es complicado o tan díficil como pensaríamos. Los usuarios de Internet debemos, primero y principal, ser proactivos respecto de nuestra seguridad digital. Esto significa que debemos comenzar a preocuparnos por ello mucho antes de que surja un problema y no justo cuando nos enfrentamos a una situación de crisis.

Continuamente escuchamos sobre servicios digitales y sitios web que fueron hackeados y que sufrieron pérdida de información y como usuarios pensamos que no hay forma 100% efectiva de prevenir este tipo de eventualidades. Pero lo cierto es que algunos pequeños cambios en nuestro comportamiento, un poquito de proactividad pueden ayudarnos en gran manera a segurizar la información personal o sensible que circula en nuestros dispositivos para así poder trabajar, emprender, estudiar, viajar y divertirnos online evitándonos algunos dolores de cabeza futuros.